Hola, quiero contarles un poco de mí y espero que les sirva a cada uno(a) de ustedes.
Desde muy pequeño tuve mucho interés por las cosas 'ocultas'. Aquello que no era tan evidente.
Siempre quise saber qué significa la religiosidad para las personas. Por ahí se inició mi investigación, en realidad mi curiosidad, ya que comprenderán a los 10 años, dificilmente sabía que eso era 'investigar'.
A medida que fuí creciendo y avanzando en satisfacer esta creciente curiosidad y, poco a poco, comprendiendo que el tema me cautivaba cada vez más y más, seguí indagando, consultando, leyendo todo tipo de libros y revista que aludieran a un tema espiritual, religioso, filosófico y religioso, que por alguna razón cayera en mis manos.
Ya en la adolescencia, comprendí que éste era mi camino. Bueno, al menos uno de ellos.
Pues bien, el destino me tenía preparado el camino. Así que me dejé llevar, como a muchos de ustedes le ha sucedido, en la trayectoria de sus propias vidas. Sin darse cuenta, se encuentran en mitad de algo, miran hacia atrás y se dan cuenta que, tanto los avatares de la vida como sus propios intereses los llevaron hasta ese lugar.
Seguí mi rumbo -en realidad el que estaba de alguna manera predefinido- hacia este mundo tan fascinante y que en esa época era casi vedado para muchos y donde la información era escasa o cara. Con esto, me refiero a libros. Sí, en mi época se trataba solo de libros y revistas. Internet? Eso no existía, ni siquiera se concebía y menos para el común de las personas.
Sigamos. Entonces, me fuí atrás de la búsqueda de más información, sin que por ello no haya seguido con una vida, aparentemente normal. Salí del país, cerca sí, pero no por eso menos enriquecedor. Crucé la frontera hacia Argentina, donde me encontré con mucho más personas que andaban en búsqueda de lo mismo o cosas muy similares. La búsqueda del conocimiento, en el ámbito espiritual. Me integré a tanta asociación y escuela relacionada al mundo espiritual. Fuí muy bien acogido y guiado que aprendí tantas cosas con tanta rapidez que me parecía increíble. Mi espiritualidad se elevaba cada vez más, con rapidez y fuerza. Cuando digo fuerza, no me refiero a fuerza física, sino que a aquella que nos permite ver más allá de los 5 sentidos conocidos por la ciencia tradicional. Esto va más allá de; vista, olfato, tacto, auditivo y gusto.
Dejé gusto para el final, con un único propósito. Recalcar que creció mi gusto y, asociado a eso, placer por sentir y aprender que existían otros sentidos mucho más trascendentes y beneficios.
A esta altura de mi vida, ya tenía en mi ser, más de 10 años de investigación, donde mis conocimientos se iban almacenando en mi intelecto, que ya estaba sintetizando gran parte de ella y haciéndola parte de mí.
Cada vez, era más y más fuerte. ¿Qué quiero decir con esto?
Comenzaron a aparecer o resaltar sentidos que no sabía, en esa época, que teníamos y que podemos utilizar en beneficio propio y de poder ayudar a otras personas. Así que, poco a poco comencé a utilizar estos dones, poderes, capacidades, o como usted quiera llamarlos. Para mí, son los otros sentidos que los seres humanos hemos ido dejando de lado y que no hemos sabido aprovechar. Por lo tanto, se han adormecido, inexorablemente.
Inicié, de manera muy seria, un camino a entregar a otras personas algo de lo que estaba ya capacitado para hacer. Sí, ayudaba a mis contactos directos, tales como; amistades y familiares.
Luego, y poco a poco fuí avanzando en esto, como algo profesional. Con buenos y gratificantes resultados.
¿Cuáles?
Por ahora no me explayaré al respecto. Será tema de otro documento, en realidad de varios.
Lo que quiero indicar en realidad es que, al ser aún un joven de veinte y tantos, mi madurez social y espiritual aún no era la adecuada. Como ya había visto que las personas a las cuales había tratado en sus diferentes desequilibrios físicos, sicológicos y espirituales, me dediqué por entero a desarrollarme en esta fasceta.
Como todo joven, aún con muchas imperfecciones, muchas más de las que hoy pueda tener, no caí en cuenta que no me estaba protegiendo contra la maldad humana y espiritual. Esto me afectó enormemente, a tal punto que pasados unos pocos años, tuve que retirarme. Sí, así es. Como dice el refrán, "no tires perlas a los cerdos, ya que ellos no las sabrán apreciar".
Por muchos años, me recluí en mí, mi familia y seres más cercanos.
Me negué a seguir, retomar esta fascinante parte de mí, por miedo quizás. No sabía cuándo sería el momento adecuado para estar bien preparado internamente, espiritualmente. Me cerraba, o más bien, cerraba todos mis sentidos a las señales que la vida me tenía preparado. La presión ha sido muy fuerte y mi resistencia también lo era. Pero el destino, de una u otra manera, te va 'guiando', 'imponiendo' o 'empujando' hacia el camino correcto. Está en nosotros saber reconocer o no, cuál es nuestro camino, para lo que vinimos a hacer a este mundo.
Hoy, 20 años después, después de tantos cabezasos, y de sentirme obligado a ver las señales que el destino (Dios, si usted es una persona religiosa), me decía, estoy nuevamente volviendo a tomar el camino del cual me había apartado.
¿Qué he querido transmitirles con esto?
Muchas cosas, pero quiero centrarme en una cosa por ahora.
La espiritualidad trascendental, no es un camino fácil. Pero puedo asegurarles que es el mejor camino que puedan elegir. Los beneficios, son cuantiosos. Sí, aunque parezca extraño.
Se los digo, por mi propia experiencia. Y con esto quiero cerrar este capítulo, aunque cerrado en parte. Tampoco quiero aburrirlos. Digieran esto, medítenlo, analízenlo y aprendan siempre de lo que alguien les diga, escriba o grite, incluso.
Con amor fraternal,
Santi.
correo: santiespiritual@gmail.com